La pasión por la Selección Mexicana durante el Mundial 2026 no solo ha generado una ola de entusiasmo entre los aficionados, sino que también ha coincidido con una notable reducción en los homicidios dolosos registrados en el país durante los encuentros del Tricolor.
De acuerdo con reportes basados en cifras oficiales de seguridad, varios de los días en que México disputó partidos mundialistas registraron niveles de violencia inferiores al promedio habitual. Incluso, durante el encuentro inaugural del torneo, más de la mitad de las entidades del país reportaron saldo blanco en homicidios, un fenómeno que especialistas relacionan con la atención masiva que concentra el evento deportivo.
Analistas señalan que este tipo de comportamientos ya se han observado en otros eventos deportivos de gran impacto, donde millones de personas permanecen atentas a las transmisiones, reduciendo temporalmente ciertas actividades delictivas. Sin embargo, advierten que el efecto suele ser pasajero y que los índices de violencia tienden a regresar a sus niveles habituales una vez concluidos los partidos.
La participación de México en el Mundial se convirtió en un factor de unidad nacional, capaz de detener por algunas horas la rutina cotidiana y generar un ambiente de convivencia que trascendió las canchas.


