A partir del 1 de mayo, pagar gasolina con tarjeta o vales en México será más barato. El Gobierno federal anunció un acuerdo con bancos y empresas del sector para eliminar temporalmente las comisiones que se cobran en estaciones de servicio por pagos electrónicos, una medida que busca frenar el impacto del alza internacional en los combustibles y aliviar el gasto de los consumidores.
El convenio fue firmado por la administración federal, la Asociación de Bancos de México y la Asociación de Sociedades de Vales, y estará vigente hasta el 31 de octubre de 2026. Con esta decisión, las gasolineras dejarán de absorber parte de las comisiones por cobros con tarjeta y vales, un costo que regularmente terminaba reflejándose en el precio final que pagan los automovilistas.
De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, las nuevas condiciones eliminan el cobro de 0.45% por transacción en pagos con tarjeta de débito y el 1% en pagos con tarjeta de crédito. En el caso de los vales, también se aplicará una reducción, con descuentos de hasta 1.10 pesos por operación. El objetivo es reducir costos operativos en las estaciones y trasladar ese beneficio directamente al consumidor.
Autoridades federales estiman que esta medida podría representar un ahorro promedio de 2.57 pesos por carga para quienes paguen con débito, mientras que en operaciones con crédito el beneficio podría ser mayor, dependiendo del monto de compra. Aunque el ajuste no implica una baja drástica por litro, sí busca evitar incrementos adicionales en gasolina y diésel durante los próximos meses.
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que esta estrategia forma parte de un paquete de contención para proteger la economía familiar ante la presión internacional sobre los energéticos, mientras que Hacienda adelantó que el plan también busca incentivar el uso de pagos digitales en un sector donde todavía una parte importante de las operaciones se realiza en efectivo.
Con este acuerdo, el Gobierno apuesta por reducir costos sin recurrir únicamente a subsidios, al tiempo que intenta estabilizar el precio de los combustibles y evitar que el encarecimiento del diésel y la gasolina termine impactando otros productos y servicios en el país.


