El mundo del baloncesto está de luto tras el fallecimiento de Oscar Schmidt, una de las máximas figuras en la historia del deporte, quien murió a los 68 años en Brasil.
Conocido como “Mano Santa”, Schmidt dejó una huella imborrable gracias a su impresionante capacidad anotadora, acumulando más de 49 mil puntos a lo largo de su carrera, cifra que lo convirtió durante años en el máximo anotador del baloncesto mundial.
El exjugador participó en cinco Juegos Olímpicos y se consolidó como el máximo anotador en la historia de esta competencia, además de ser pieza clave en momentos históricos para Brasil, como la victoria ante Estados Unidos en los Juegos Panamericanos de 1987.
A pesar de ser seleccionado en el draft de la NBA, decidió no jugar en la liga para seguir representando a su país, lo que fortaleció aún más su legado a nivel internacional.
Schmidt también fue miembro del Salón de la Fama del Baloncesto desde 2013 y es recordado como uno de los mejores tiradores de todos los tiempos. En los últimos años, enfrentó una dura batalla contra un tumor cerebral, enfermedad que finalmente marcó el final de su vida.
Su muerte ha generado una ola de homenajes en todo el mundo, donde es reconocido no solo por sus logros en la cancha, sino por su impacto en generaciones de jugadores.
