Que México enfrente nuevamente a Argentina, ahora en los cuartos de final del Mundial Sub-20, parece salida de una novela más que de un torneo deportivo. Para algunos es un “clásico” nacido de la ilusión; para otros, un trámite para la Albiceleste. El escenario está puesto: el Estadio Nacional de Chile será testigo del choque decisivo, donde la pasión mexicana convive con la presión del favoritismo argentino.
Tras despachar a Chile 4-1 en octavos, México llega con sed de hazaña. Mientras tanto, Argentina no se anda con medias tintas: goleó 4-0 a Nigeria, aunque sufrió la baja de su referente ofensivo Álvaro Montoro por fractura de clavícula. En la narrativa que México ha tejido con el “síndrome del más o sare” y la esperada intervención de Gilberto Mora como héroe, cada pase, cada jugada se reviste de magia. Pero el balón no perdona: sólo hay un boleto para semifinales y los fantasmas del pasado también estarán presentes.
¿Cómo se encuentra México en este torneo y cuál ha sido su recorrido hasta aquí? ¿Qué tanto pesa la historia en este enfrentamiento? Y sobre todo: ¿podrá la ilusión hacerse realidad?

