Desde 2026, quienes deseen traer un vehículo usado desde Estados Unidos para circular legalmente en México deberán cumplir con un proceso más estricto y costoso, luego de que el Gobierno federal cancelara el esquema especial que facilitaba la regularización de los llamados “autos chocolate”.
Con este cambio, ya no existe un mecanismo simplificado para nacionalizar unidades que ingresaron al país sin documentación formal. Ahora, el trámite debe realizarse mediante importación definitiva ante aduanas, lo que implica el pago de impuestos federales, honorarios de gestores y mayores requisitos administrativos.
Entre los costos principales se encuentran el impuesto de importación, el IVA, derechos aduanales y gastos por servicios especializados, lo que en conjunto puede representar decenas de miles de pesos adicionales al valor original del vehículo. Además, el proceso puede tardar entre cinco y diez días hábiles si la documentación se encuentra completa.
Especialistas en comercio exterior advierten que esta nueva realidad podría desincentivar la compra de autos usados en el extranjero, ya que el costo final puede acercarse al precio de unidades comercializadas dentro del país, reduciendo la ventaja económica que antes ofrecía este mercado.


