Un bloque de 96 países exigió a Irán reabrir sin restricciones el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el comercio energético. La petición busca restablecer el tránsito libre de embarcaciones y evitar mayores afectaciones al suministro global de petróleo, gas y mercancías.
La presión internacional surge luego de semanas de tensión en la zona, donde el paso de buques cayó de forma drástica por el conflicto en Medio Oriente. Reportes recientes advierten que el tránsito marítimo en la zona se desplomó hasta 94%, encendiendo alertas por el impacto en cadenas de suministro, precios del petróleo y estabilidad comercial global.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo y es clave para el flujo energético mundial: por ahí circula cerca del 20% del petróleo que se comercia por vía marítima en el planeta. Su bloqueo ha elevado la presión diplomática sobre Teherán, mientras gobiernos y organismos internacionales advierten que mantener restricciones podría agravar una crisis energética de alcance global.
Entre los países y organismos que respaldan la exigencia se encuentran potencias occidentales, naciones asiáticas y bloques regionales que piden garantizar la libre navegación y evitar nuevas trabas, impuestos o restricciones al paso comercial. La exigencia también incluye llamados a impedir una escalada que comprometa aún más el suministro internacional.
Aunque Irán ha planteado condiciones para una eventual reapertura, autoridades iraníes han dejado claro que no contemplan normalizar completamente el tránsito mientras no exista un acuerdo político más amplio en la región. Esto mantiene la tensión sobre una ruta clave para la economía mundial y deja en suspenso una solución inmediata.


