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Ley de Aguas endurece castigos: van contra acaparadores y el negocio ilegal del recurso

El Gobierno de México impulsa una nueva Ley de Aguas con el objetivo de frenar el acaparamiento y el mercado ilegal del recurso hídrico, prácticas que durante años han generado desigualdad en su distribución.

La iniciativa busca fortalecer el control del Estado sobre el agua, evitando que concesiones otorgadas para ciertos usos, como el agrícola, sean utilizadas con fines comerciales o revendidas sin regulación. Con ello, se pretende garantizar que el acceso al agua sea más equitativo, especialmente para comunidades y pequeños productores.

Uno de los puntos más relevantes es la creación de un catálogo de delitos hídricos. A partir de esta reforma, actividades como la extracción, comercialización o traslado ilegal de agua podrán ser castigadas con multas millonarias y penas de prisión que van desde meses hasta varios años, dependiendo de la gravedad del caso.

Además, la ley contempla sanciones para actos de corrupción relacionados con la asignación de concesiones, así como para quienes desvíen o alteren cuerpos de agua sin autorización.

Las autoridades también buscan eliminar el llamado “mercado negro del agua”, donde particulares obtenían el recurso sin pagar derechos o lo vendían ilegalmente, afectando el abastecimiento en distintas regiones del país.

Con estas medidas, el Gobierno pretende ordenar el uso del agua, combatir abusos históricos y asegurar que este recurso esencial llegue a quienes realmente lo necesitan.

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