Irán ha intensificado su cooperación militar con Rusia y China al llevar a cabo ejercicios navales conjuntos en el Golfo de Omán, una zona estratégica cercana al estrecho de Hormuz donde circula gran parte del comercio petrolero mundial. Estos entrenamientos, realizados bajo el nombre de Security Belt-2025, reúnen buques de guerra, unidades especializadas y operaciones tácticas de las tres armadas con el objetivo declarado de reforzar la seguridad marítima, la lucha contra la piratería y la coordinación operativa entre fuerzas navales.
Desde 2019, Irán, Rusia y China vienen celebrando ejercicios similares, y este nuevo despliegue demuestra un acercamiento práctico entre países con intereses geopolíticos propios, en un contexto global donde buscan proyectar su influencia frente al predominio de Estados Unidos y otras potencias occidentales.
Las maniobras incluyeron simulacros de combate, prácticas de búsqueda y rescate, y operaciones coordinadas de defensa marítima, con observadores de otras naciones también presentes. Estas alianzas estratégicas reflejan cómo los aliados participan en actividades militares conjuntas para consolidar posiciones en áreas clave y responder a amenazas compartidas, más allá de simples demostraciones de fuerza.


