Durante una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, México expresó su rechazo a la reciente acción de Estados Unidos en Venezuela, sumándose a una postura compartida por varios países de América Latina y otras regiones del mundo. La delegación mexicana advirtió que el uso unilateral de la fuerza vulnera los principios fundamentales del derecho internacional y debilita el sistema multilateral.
En su intervención, el representante de México subrayó que ninguna nación debe asumir el papel de juez y ejecutor fuera de los mecanismos establecidos por la ONU, y alertó sobre las consecuencias políticas y sociales que este tipo de operaciones pueden provocar en la región. Señaló que el respeto a la soberanía y a la autodeterminación de los pueblos es indispensable para preservar la paz internacional.
Pese a las críticas formuladas por distintas delegaciones, el Consejo de Seguridad no logró avanzar hacia una resolución o pronunciamiento formal. La falta de consenso entre sus miembros volvió a evidenciar las limitaciones del organismo frente a conflictos en los que están involucradas potencias con poder de veto.
México insistió en que la comunidad internacional debe privilegiar el diálogo, la cooperación diplomática y los canales legales para resolver disputas, y llamó a reforzar el papel de la ONU como garante del orden internacional. Mientras tanto, la situación dejó abierta la discusión sobre la eficacia del Consejo de Seguridad ante crisis de alto impacto global.


